Las enfermedades raras afectan a un 7% de la población global y a más de tres millones de personas en España (OMS).

Las enfermedades raras o poco frecuentes van desde la fibrosis quística y la hemofilia al síndrome de Angelman, con una incidencia aproximada de uno caso por 15.000; otra de ellas, una de las más peculiares, es el síndrome de Opitz, que únicamente se da en un caso por millón de habitantes.

FEDER señala que “un paciente con una enfermedad rara espera una media de cuatro años hasta obtener un diagnóstico. En el 20% de los casos, pueden llegar a pasar más de 10 años hasta lograr un diagnóstico adecuado”. Esta premisa se ha visto agravada por la crisis y el colapso sanitario ocasionado por la pandemia de la COVID-19. Esto ha causado que nueve de cada 10 pacientes vean interrumpidos los servicios sanitarios.

El retraso y el aplazamiento de pruebas, así como la suspensión de terapias de recuperación han ocasionado que el 20% de los pacientes, o lo que es lo mismo, uno de cada cinco enfermos, prefiera acudir a la sanidad privada, donde los tiempos de espera son inferiores.

¿Por qué la sanidad privada?

La constante investigación, el conocimiento, el acceso acceso a profesionales en un tiempo de espera menor o la cobertura de productos sanitarios hace a los pacientes con este tipo de patologías poco frecuentes decantarse por la sanidad privada.

Asimismo, otra de las prestaciones que más gusta a los pacientes que contratan los seguros médicos privados es la de la asistencia psicológica. Se ha de considerar que, en un gran número de casos, tanto enfermos como sus familiares sufren aislamiento social. Se calcula que un 75% de los enfermos han sufrido algún tipo de discriminación por su condición.

No obstante, no todas las aseguradoras cubren una enfermedad rara o poco frecuente una vez detectada. Sería necesario analizar bien las condiciones concretas de la póliza y los casos excluidos. Por ello, es recomendable acudir a un mediador de seguros.

 Este profesional analizará cuáles son las necesidades del paciente para poder ofrecerle así el seguro que más se adecue. En el caso de que la enfermedad sea diagnosticada después de haber contratado la póliza, el seguro le cubrirá sin problema.

El 20% de los pacientes con enfermedades raras prefiere acudir a la sanidad privada
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